Mi hijo está triste. ¿Qué hago?

Hace unas semanas observé en el parque esta interacción entre una mamá y su hija pequeña. No sé exactamente qué pasó, pero, de repente, la niña se puso a llorar desconsoladamente y la mamá le dijo: “¿Por qué lloras? ¡Deja de llorar! Mira qué fea te pones cuando lloras”¿Te identificas como una mamá dispuesta a hacer lo que sea para quitarle a su hijo la tristeza de encima? ¿Para darle una solución? ¿Crees que tal vez sientas miedo ante la tristeza de tu hijo? ¿Rechazo, como la mamá del parque?

Me da miedo ir a terapia

La mayoría de personas tiene miedo de ir a terapia. Es una situación nueva y no tienen ni idea de lo que se van a encontrar, imaginan que no sabrán qué hacer ni qué decir. Se van a encontrar con una extraña por primera vez para hablar de temas muy personales. ¿Cómo no iba a dar miedo, vergüenza? Es normal.

¿Te gustaría solucionar algunos temas que te molestan, pero sientes todos o alguno de estos 5 miedos?

Mi hijo se bloquea cuando algo no le sale

Hola Olga,

Tengo un hijo de 8 años que ha resultado extremadamente fácil de criar. El único problema que tiene es que a veces se ofusca, creo que se autoexige demasiado, y cuando esto ocurre se bloquea. Entonces todo se vuelve negativo, le es imposible avanzar, entender, razonar… Quisiera darle herramientas para afrontar estas situaciones, porque cuando le ocurre ve cualquier esfuerzo inútil y lo veo muy perdido. Sé que no les podemos evitar todo el sufrimiento ya que también les es bueno para madurar, pero quisiera cogerle de la mano para acompañarlo y no sé cómo…

Es muy listo, y en la mayoría de ámbitos siempre ha sido el mejor sin esfuerzo. Por eso cuando se encuentra con un “bache” no sabe cómo gestionar la frustración.

Muchas gracias de antemano,

¿Cómo fomento la resiliencia en mi hijo?

La resiliencia es la capacidad de afrontar las dificultades de la vida. Es la habilidad de adaptarse a los cambios y las dificultades. Es florecer en la vida, a pesar de nuestras circunstancias. Si tu hijo tiene resiliencia será más capaz de afrontar mejor sus problemas, se sentirá más feliz y más realizado. Tendrá menos posibilidades de desarrollar problemas emocionales, como ansiedad o mala tolerancia a la frustración.

Pero la resiliencia no es algo que tu hijo tenga o no tenga, sino que puedes ayudarle a desarrollarla. No puedes protegerle de las adversidades de la vida, pero si le ayudas a ser más resiliente le estarás dando las herramientas que necesita para enfrentarse a los problemas y la incertidumbre de la vida.

¿Cómo puedes fomentar la resiliencia? Te doy algunas ideas.

El mito de la madre perfecta

culpa mama

La mayoría de nosotras empieza su particular periplo por la maternidad llena de expectativas. Seré una gran madre y tendré hijos geniales, no como los que veo por ahí haciendo rabietas, quejándose, no obedeciendo, mimados. Mis hijos serán obedientes, listos, generosos, tendremos una relación genial y blablabla. Pero, ¿qué ocurre cuando tu hijo no responde a tus expectativas? ¿Cuando se lleva mal con su hermano? ¿Cuando el cole le cuesta, no le gusta, no quiere hacer deberes? ¿Cuando no es educado o no quiere dar besos ni dice gracias? ¿Cuando le pega a otro niño en el cole? ¿Qué dice eso de ti como madre?

Cuando tu hijo te pone al límite

rulos

¡No quiero ponerme el abrigo! ¡No tengo frío!” Tu hijo se tira al suelo y empieza a patalear. En menos de un segundo, te encuentras deseando que se calle, que te obedezca de una vez, deseando pegarle un grito. Y se lo pegas. “¡Ahora te quedas sin salir al parque hasta que yo lo diga, así aprenderás!”. (¿Qué clase de bruja soy, piensas, y qué me ha pasado?). Eres una mamá normal, amorosa y equilibrada a la que su hijo acaba de poner al límite.

¿VE TU HIJO DEMASIADA TELE?

niña mirando tele

¿Alguna vez te quejas de que tu hijo ve demasiada televisión? ¿Te preocupa el efecto que pueda causar en su salud y en su bienestar emocional? Te diré que a mí ya se me ha pasado la época de sentirme culpable porque cuando mi hijo miraba la tele sentía que debería estar jugando con él, o haciendo algo más educativo, o provechoso, o lo que sea. Desde mi punto de vista, no se trata tanto de prohibir que los niños vean la tele, sino del qué, cómo, cuánto y cuándo del asunto.  Se trata, por lo tanto, de hacer un uso juicioso del televisor. Como casi todo en esta vida, el equilibrio no está en “nunca” ni en “todo el tiempo”, sino en “a veces, según qué, y según cuántas horas”, entre otras cosas. Tengamos en cuenta los peligros que la tele comporta, pero no la demonicemos tanto que se nos revuelva el estómago cada vez que nuestro hijo se pone frente al televisor.  

Cómo hablar con tus hijos de la muerte

La vida es bella

“Mama, ¿te vas a morir?” Es una pregunta que últimamente me está haciendo mi hijo de 3 años. “Sí, cuando sea muy, muy, muy, muy, vieja”.  La muerte preocupa a los niños desde edades muy tempranas.

Muchas mamás evitan hablar de la muerte con sus hijos. Creo que gran parte del problema radica, por una parte, en el miedo y la incertidumbre que como adultos nos provoca también la muerte y, por otra, en la creencia errónea de que tenemos que proteger a nuestros hijos del dolor y la tristeza, de la angustia. En realidad, ese querer proteger no es más que un desproteger. Tómate las preguntas de tu hijo sobre la muerte muy en serio. Tienes que darle las herramientas necesarias para que afronte con éxito la muerte que, tarde o temprano, aparecerá en su vida. Hoy te explico cómo puedes hacerlo.

No eres responsable de la felicidad de tu hijo

Uno de los mayores errores que cometemos las mamás es creer que somos responsables de la felicidad de nuestros hijos.  ¿Qué haces cuando tu hijo no es feliz? ¿Cuando está enfadado, tiene una rabieta, está triste porque se ha peleado con un amigo o con su hermano, frustrado porque algo no le sale como quiere? ¿Piensas en la manera de protegerle, de solucionar su problema, de hacer que deje de sentirse “mal”? Si es así, quizás a día de hoy te sientas agotada, exhausta, resentida tal vez. “Pero, ¡claro que soy responsable de que mi hijo sea feliz! ¿Acaso no es ese el trabajo de toda mamá? ¿Hacer que su hijo sea feliz, lo más feliz posible? ¿Qué narices estás diciendo?” Si crees que me he vuelto loca, espera y sigue leyendo.

Pegatinas, gomets… ¿Qué tienen de malo?

gomets

¿Usas gomets, pegatinas, puntos, estrellas, para cambiar ciertas conductas de tu hijo o para enseñarle ciertas competencias? La mayoría de expertos defiende el uso de las recompensas para reforzar una conducta positiva en los niños. Por ejemplo: quiero que mi hijo recoja sus juguetes, voy y diseño un póster y mi hijo va pegando gomets cada vez que los recoge. Al final, mi hijo recibe un premio (chuches, juguete, privilegio en forma de salida al cine, o lo que sea). La base de la idea es que hay que reforzar con premios o recompensas la conducta que quieres que se repita. Pero, ¿conoces los efectos perjudiciales que puede tener el sistema de recompensas en tu hijo?